ELLA, LA PREDOMINANTE

ELLA, LA PREDOMINANTE

Juliana es una mujer de convicciones, en su vida ha tenido momentos donde de manera muy radical afronta su vida y no da paso a las cosas a medias, tampoco es buena para recibir sugerencias o consejos, esta forma de ser le ha causado que no tenga unas buenas relaciones con aquellos que quieran opinar sobre su vida. Ser así le ha traído muchos problemas, pero eso a ella no le importa. Su frase más común es que no necesita ayuda de nadie y que ella puede sola. Juliana conoció al amor de su vida en la Universidad, un hombre que venía de una relación que lo dejó con la autoestima baja y con recelo al amor, pero la fuerza de Juliana le ayudó a salir de esa crisis, se enamoró de ella y empezaron una vida juntos. Para la familia de aquel hombre, ella no gozaba de todo su cariño, porque decía las cosas como eran, sin filtro, y esto no gustaba mucho en esa familia, pero a pesar de todo agradecían lo que había conseguido, sacar a su hijo de la tristeza y hacerle recuperar el brillo en la mirada. Juliana se sentía orgullosa de lo logrado, de ese amor, sentía que ese hombre le debía la vida, de cierta y buena manera.

 

Conformaron ese hogar y después de pensarlo mucho, decidió quedar embarazada, era tal la predominancia de Juliana que ella decidió el momento, así como decidió la casa que comprarían, así como decidió todas las vacaciones y así como decidió la línea espiritual de su familia, tenía en su ADN el decidir todo. Su esposo un hombre muy ocupado en la construcción de su sueño, trabajando arduamente por su familia y por las familias que dependían de ese trabajo, pasaba horas enteras en su empresa, dedicaba fines de semana, festivos, días especiales en ese proyecto que les permitiría tener la vida que habían soñado y sabia la esposa capaz y verraca que tenía en casa. Sin embargo, Juliana no estaba muy contenta con estos sacrificios, ella le cuestionaba mucho sus ausencias y le decía que dejara ese proyecto, que ella podría mantenerlos mientras él encontraba un trabajo de 7 a 5, porque ella tenía un muy buen trabajo, una estabilidad económica que le permitía ser muy independiente y ofrecer este tipo de soluciones, soluciones arrolladoras, con las que su esposo no estaba de acuerdo para nada.

 

Así fueron surgiendo los problemas, cada vez Juliana se volvía más intensa con los comentarios sobre el trabajo de su esposo, sobre el tiempo que le dedicaba, le criticaba los resultados financieros, no se preocupaba por saber cómo iba todo sino por cuestionar; esto fue causando una ruptura en la relación, él ya no le contaba nada de la empresa, prefería estar más tiempo fuera y no aguantar la cantaleta, empezó a sentir que sus cosas no eran importantes para Juliana, que lo importante para ella, era solo lo que ella pensara y decidiera. Cansado de esta situación se fue alejando poco a poco y Juliana no advirtió que empezaba a distanciar al amor de su vida, que con sus reclamos y exigencias lo lanzaba a buscar en otras personas esa comprensión, esa escucha, esa valoración por su esfuerzo, ese reconocimiento que lo hacía querer seguir adelante.

 

Un día Juliana le pidió prestado el celular a su esposo para realizar una llamada, en ese preciso momento una burbuja de mensaje salió a flote “Estoy orgullosa de ti y de lo que haces, aportas mucho con tu esfuerzo”, eso fue para ella un golpe duro, sintió celos, se sintió mal, sitio que alguien hacía lo que ella no, dudo de él, luego lo pensó mejor, no había nada malo, pero si había un mensaje para ella, y era claro. Con su cantaleta, con sus críticas, sus reclamos y por querer imponer siempre su voluntad, estaba abriendo puertas para tal vez perder a su esposo. Esto la hizo reflexionar y darse cuenta que no estaba dando paso al diálogo, a hablar sobre lo que cada uno quería, sobre sus sueños en común, estaba tomando todas las decisiones de su familia, unas por elección propia otras por ausencia, otras por costumbre, pero no había una conversación clara sobre expectativas y sueños, sobre acuerdos para compartir las decisiones de familia.

 

Hoy Juliana lucha por vencer el orgullo, por ser más comprensiva y tolerante, por hacer parte de los sueños de su esposo, lucha por poder decir lo que siente, porque es una mujer tan fuerte que le cuesta mostrarse débil y expresarse. Sin embargo, su esposo sigue a su lado con paciencia, con la convicción de sacar adelante ese hogar, pese a las situaciones de pareja y diferencia de caracteres.

Cuéntanos qué opinas de esta historia. ¿Te es familiar la historia de Juliana?

Comentarios

  1. Lupe82

    Creo que mucha mujeres somos mandonas y autoritarias en nuestros hogares en diferente medida, unas más y otras menos, y esto se debe a que hay parejas que son muy pasivas y alguien tiene que decidir. Esta chica debe revisarse.

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