YO PUEDO SOLA

Esta es la historia de muchas mujeres y tal vez podría decir que de una gran mayoría….

Helena es una mujer que le encanta trabajar, desde muy niña ese fue el mensaje de sus padres, especialmente de su papá, en casa todos eran ejemplo de ello, la consigna era: estudiar y trabajar para salir adelante. A ella le enseñaron a valerse por sí misma desde adolescente, a no vararse ante nada, a resolver los problemas con creatividad y de inmediato, a no rendirse y salir siempre adelante; todo esto le dio superpoderes y su autoestima siempre estaba arriba, sin embargo esa independencia hacía que ella pensara que no necesitaba a nadie y se sentía feliz de que otras personas la necesitarán, de rescatar, de ayudar, de cuidar, se sentía orgullosa de valerse por sí misma y de saber que ante cualquier situación estaría ella misma para sacarse de ahí. Creció profesional y laboralmente siendo una mujer muy destacada por su ímpetu de siempre salir adelante.

 

Todo no era perfecto en la vida de Helena, aún con su independencia y autoestima, cargaba con miedos que no la dejaban brillar como debía ser y además de ello, en ese afán por cuidar y rescatar se fijaba en hombres complejos, hombres que la amaban por su forma de ser tan especial, pero que se acomodaban a su forma de proteger y querer, y terminaban sintiéndose demasiado considerados por Helena lo que no llevaba a un final feliz, lo bueno de ello, era que en esos finales ella siempre sabía su valor. En esas relaciones Helena siempre llevaba la delantera económica, en madurez y en sentimientos y eso lo tenía claro, lo que le permitía desprenderse aún con la tristeza y el corazón roto. Helena tenía una fijación por ayudar a los hombres que conocía, parecía que le gustaba el reto de sentir que esas personas la necesitaban, era feliz haciéndolos felices, sintiéndose necesaria o ayudándolos a ser mejores, a descubrir experiencias con ella, a vivir cosas nuevas a su lado. Cansada de esas relaciones, Helena un día decidió quedarse sola y tomar tiempo para recuperarse todo ese tiempo que había invertido en los demás, como también de reponerse económicamente de algunas malas decisiones con aquellos hombres.

 

Helena siguió adelante, compartiendo con sus amigos, saliendo a divertirse, haciendo todo eso que no había hecho durante años, viviendo su vida como debía ser y disfrutando. Pasado un tiempo, conoció a través de su mejor amigo a un hombre diferente, enredado en una relación en decadencia pero muy distinto a aquellos hombres que solía atraer, y a pesar de que no fue fácil iniciar esa relación, después de muchos impases, de un tiempo de relación y de vivir momentos bonitos, Helena se casó, una relación tranquila, se podría decir que soñada, la cual lleva hasta ahora; cometió errores de esos que traía del pasado, de ser independiente, de valerse por ella misma y no compartir gastos, donde asumió más responsabilidades de las debidas, donde no habló, y las cuales empezaron a hacer huecos en la relación.


Los temas de pareja para Helena eran de pareja, poco contaba sus experiencias o sentir a sus amigos o familia, sin embargo un día necesitó soltar eso que le pesaba y recibió un gran consejo, debía hablar con su esposo y contarle su situación y compartirla, ella no podía seguir llevando la carga económica por ese afán siempre de ser protectora, de cuidar, de hacer feliz a los demás y que también debía empezar a dejarse cuidar y proteger. Así fue, tuvo la conversación tal vez más difícil de su vida y sacó todo eso que la agobiaba y que no podía decir porque traía desde niña el precepto de que todo había que resolverlo de inmediato, por ende, no había tiempo para hablar, y de ese modo escuchada por su esposo y él comprendiendo la dinámica de lo que pasaba, su vida cambió, empezaron a compartir gastos, a tomar decisiones juntos y Helena inicio cambiando ese afán de resolverlo todo ella y dejándose proteger, consentir y cuidar. Aún sigue siendo esa mujer configurada desde niña para no depender, pero ha aprendido mucho y lo sigue haciendo, se nivela entendiendo que ella merece ser protegida y aunque a veces tiene sus momentos de que puede sola, es más consciente de equilibrarse. 

¿Cuéntanos que piensas de la independencia de Helena? ¡Deja tus comentarios!