CARGAS EMOCIONALES

Victoria es una mujer valiosa, pero no se lo cree, trae consigo una carga emocional que no la deja aceptar que es maravillosa. Desde muy niña su confianza en sí misma se fracturó, vivió una niñez con el miedo, viendo a un padre sumido en el licor maltratar a su madre y a todos en casa, los días de tragos de su papá eran terribles, causaban un gran desequilibrio emocional en aquella familia. Victoria a pesar del miedo sacaba fuerzas para tratar de defender a todos y se enfrentaba a ese ser transformado por el licor, aun cuando de un empujón era lanzada a un lado. Creció con la tristeza de ver a su madre sufrir maltratos físicos y psicológicos, aguantando todo ese dolor, solo por la convicción heredada que un hogar debe mantenerse pase lo que pase. Esto generó en ella y sus hermanos muchas heridas emocionales, heridas que fueron cicatrizando superficialmente, pero dejando huella en el corazón.

Las carencias, el maltrato y sobre todo ver a una mujer subyugada hicieron de Victoria una mujer sumisa, que a pesar de que se alzaba para ayudar a su mamá, tenía su autoestima golpeada, creía que las mujeres no eran suficiente, que debían aguantar cualquier cosa y que los hombres eran quienes tomaban las decisiones. Sin embargo, había una parte rebelde en la personalidad de Victoria, esa que la hacía enfrentarse a su padre, era la esencia de esta mujer, una rebeldía para zafarse de ese equipaje pesado que cargaba en su espalda, que a veces aparecía, pero otras veces se diluía en ese discurso mental de que ella no era suficiente. En su adolescencia Victoria empezó a trabajar para ayudar económicamente en casa pues escaseaba el dinero, eran una familia humilde de pocos recursos, pero donde se les había enseñado a trabajar. Así pasaron los años, y aunque no menguaban los días de tragos de su papá, Victoria ya estaba más grande y podía defender mejor a su madre y hermanos; cuando pasaban por esos episodios, pensaba que quería salir corriendo de esa casa, alejarse de toda esa tristeza, pero su corazón no le permitía dejar a su familia, porque ella llevaba sobre sí esa protección que había asumido con su familia.

Un día conoció al que pensó era el amor de su vida, un hombre amable, exitoso y carismático, que se enamoró de Victoria, que la hizo sentir valiosa, amada y especial, un coctel peligroso para una mujer que solo había visto en casa maltratos y pocas demostraciones de amor, de ahí que Victoria se enamorara perdidamente y viera en él a un hombre perfecto que la hacía sentirse protegida y donde encontró refugio. Al poco tiempo de llevar una relación se casaron, Victoria vivió un sueño y su familia se encontraba muy contenta por el hombre maravilloso que había encontrado; su madre la más feliz veía en esa historia de amor lo que ella tanto hubiera querido, eso hacia que quisiera como otro hijo a su nuevo yerno. Pasó un tiempo y Victoria quedó embarazada a pesar de no estar muy segura de querer ser mamá tan pronto; en ese momento cambió todo para ella, el príncipe azul empezó a cambiar, fue perdiendo su color, se convirtió en un hombre dominante, maltratador psicológico, ausente, y empezó a beber, pareciera que el hombre del cual se haba enamorado era solo un espejismo, Victoria sintió que empezaba a repetir la historia de su madre, no podía creerlo. Poco a poco su vida se iba llenando de más tristeza, lo único que pintaba sus días de color, era pensar en ese bebé que llevaba dentro, eso le daba ánimo y la llenaba de fuerza para tomar la decisión de alejarse de ese hombre que golpeaba su autoestima.

El día que Victoria se armó de valor, el mismo que sacaba para enfrentar a su padre, para tomar la decisión de irse y volver a su casa, habló con su madre para decirle que necesitaba su apoyo y el de todos en esa decisión, pero recibió el peor consejo ancestral sobre el matrimonio, aquel donde la premisa es aguantar porque el matrimonio es para toda la vida y pase lo que pase la mujer debe estar ahí a pesar de lo que haga el hombre. Su mamá con su pensamiento heredado, le dio todos los argumentos que alguna vez le dieron a ella, para que desistiera de irse del lado de su esposo, el cual consideraba perfecto. Victoria en su sumisión hizo caso, escuchó y se dejo permear, todo ese equipaje emocional no la dejo arrancar. Así pasaron varios años, aguantando, dejando de ser, soportando más y más golpes a su autoestima, subyugada a un hombre posesivo que solo por tenerla para él, le aplastaba su ego, el poco que tenía porque no se lo habían dejado florecer. Este hombre le decía que estaba fea, gorda, que solo debía dedicarse a su hijo, que sin él ella no era nadie, que su familia no era nada, que ella jamás estaría a su altura, que ella era alguien por él; entre tantos otros maltratos producto del alcohol. Pero nadie se imaginaba que aquel príncipe era un hombre machista y aplastador de autoestima, acciones que solo denotaban sus propias inseguridades. Así lastimo a Victoria por mucho tiempo, pasándole mujeres en frente, con un discurso minimizador, confundiéndola y manipulándola.

Victoria es hermosa, bella, inteligente y muy capaz, pero aún no se lo cree totalmente. Después de guerras internas, externas, luchas con ese hombre, con su familia, pudo soltarse de ese yugo, no fue fácil, pero lo logró, aun recibiendo amenazas y queriendo ser controlada, Victoria se armó de valor para pelear por ella misma, para ser feliz y romper esa cadena familiar que traía, se superó, es profesional exitosa, una excelente mamá, que ha sacrificado mucho por el motivo más hermoso de su vida, pero sin dejar de pensar en ella también, sigue trabajando día a día en fortalecer su confianza como mujer. A Victoria la salvó su rebeldía, lo indomable que lleva dentro, eso que la impulsa y la hace sublevarse contra lo injusto, contra lo aplastante, eso da cuenta que es una mujer fuerte, valiente, que lucha por ser feliz, que no se deja minimizar, que lucha intensamente por darse su lugar a pesar de los miedos y las críticas.

Como Victoria hay muchas mujeres que traen consigo una carga pesada desde su niñez, pero que con valentía logran salir de situaciones injustas de la vida.

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