RECUERDOS QUE MARCAN

Mariale es una mujer que se ha hecho a pulso, trabajadora, incansable, orgullosa, la clásica guerrera femenina que somos muchas; ella era la niña de casa, pero la violencia cambió esa vida consentida, tranquila y feliz; en su tierra natal su padre fue amenazado y tuvieron que salir en silencio a buscar otros rumbos, llegaron a un pequeño pueblo donde empezaron de nuevo, pero pronto el dinero se fue agotando y Mariale tuvo que empezar a trabajar para ayudar en casa, ahí se fue forjando como una mujer perseverante. En su niñez tuvo que ver como su padre, que era un hombre mujeriego, le generaba inestabilidad emocional a su madre, nunca les faltó nada y de hecho se suplían muchas carencias afectivas con lo material, más no veía ese amor transparente. En la medida que creció, esta guerrera de la vida se enamoró, se encontró con hombres buenos y no tan buenos, inconscientemente se relacionaba con personas que de una u otra manera no le generaban confianza, esa experiencia con su padre había marcado su vida, no confiaba en los hombres y los que dejaba entrar a su vida tampoco le ayudaron a cimentar de nuevo la confianza.

Un día Mariale conoció a un hombre respetuoso, atento, serio y trabajador, él se encontraba muy atraído por ella y le propuso iniciar una relación y así pasó, comenzaron a salir, a conocerse y en poco tiempo las cosas iban ya muy en serio, sin embargo, Mariale, acostumbrada a otra dinámica donde había que dudar de todo, empezó a ponerse un poco intensa y armar líos donde nos los había. Pronto aquel hombre le dijo que ese no era el tipo de relación que él quería y por más que la quisiera no podía con ello y terminaron. Ella se cuestiona, pero más se apalancaba en que ella había hecho lo correcto, en que tenía derecho a dudar, en que debía ser precavida.

 

Con el tiempo conoció a un hombre que traía una historia larga y pesada en sus hombros, un hombre bueno, pero con un trabajo que no daba mucho paso a la confianza, aun así ella se aventuró a empezar una relación, basada en que él había sido sincero y honesto con ella desde el principio, vivieron momentos felices e intensos, pero también momentos duros de desconfianza, Mariale no podía imaginar una vida sin dudar, tenía marcado en su corazón desde niña que los hombres engañaban y se armaba en su cabeza unas historias locas, tal vez ciertas o creadas, pero que no le permitían ser feliz. Ella sabía que tenía un problema de desconfianza excesiva y quería remediarlo, pero ya estaba tan permeada a desconfiar que no lograba cambiar, esa relación no prosperó y aunque fue traumático para ella terminarla porque lo amaba, sabía que ya había mucho daño hecho y que ahí no estaba su felicidad.

 

Hoy Mariale visita al psicólogo, tratando de buscar alternativas a su problema de desconfianza, también lucha cada vez con sus pensamientos, pero no se rinde a encontrar esa persona que le dé la estabilidad emocional, que le ayude a recobrar la seguridad en los hombres y a dejarse amar sin pensar en nada más que disfrutar la vida y entender que todos somos seres humanos imperfectos.

 

¿Qué le dirías tú a Mariale? dejanos tus comentarios!