EL VERDADERO AMOR SI EXISTE, EL PROPIO

Sara se enamoró de un hombre casado, ella que había sido criada con valores y siempre con la consigna de hacer el bien, no pudo resistirse al amor, en este caso a un amor que no debía ser, sin darse cuenta doblegó sus convicciones. Vivió una relación de altibajos, entre amarlo y culpa, entre disfrutarlo y sentirse mal por hacerlo, entre obediencia y desobediencia. Ese hombre también la amaba así pareciera una locura, Sara era una gran mujer, era todo lo que él deseaba, sentía que era la mujer perfecta y no quería dejarla -había llegado tarde a su vida- pero tampoco quería dejar su hogar, no concebía un divorcio, dejar a sus hijos sin una familia y para ella tampoco era el objetivo destruir un matrimonio; los dos estaban en una encrucijada y sabían lo que debían hacer, trataron de dejarse muchas veces, pero cada vez parecía más difícil dejarse, el apego era muy grande.


Un día Sara asistió a una conferencia sobre autoestima femenino y allí entendió que ella era muy valiosa y que estar en una relación así, no le aportaba crecimiento, no la apalancaba para mantener su autoestima arriba, por el contrario, la culpa la hacía auto criticarse y bajarle el ánimo. Y la única manera de no sentirse así, era terminando de una vez por todas esa relación que no tenía ni pies, ni cabeza, que no dejaba que fluyera su vida como debía ser. Tomó la decisión movida por su amor propio, ese que no quería destrozar ella misma y que quería tener alto, como un trampolín para cumplir esos sueños que estaban en espera. No fue fácil, tardo en hacerlo, hizo muchos intentos, pero con convicción lo logró.


El autoestima es un arma muy poderosa para salir de las crisis, tanto amorosas, económicas, existenciales, etc., hay que tener esa arma y sacarla cuando sintamos morir, o somos nosotros o es el fracaso.


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